De que hablo cuando hablo de correr

Haruki Murakami - Autor - Aventura Literaria

El libro nos muestra a un Murakami más íntimo, que no habla  de preparación física, de alimentación adecuada o consejos para llevar a cabo una maratón o thriatlon, sino de sensaciones, de lo que significa para el autor estos deportes, que ha ligado tan íntimamente a la literatura: es la narración de un un literato que le gusta correr.


Conocí la literatura de Murakami allá por el año 2013. El primer libro suyo que leí fue «Tokio Blues», que narra una historia de amor desde el palco de la nostalgia. Poco tiempo después leí «De que hablo cuando hablo de correr», y no volví a cogerlo hasta hace un par de días, cuando lo encontré en una caja perdida. olvidada entre una y otra mudanza.

Murakami tiene ese arte de escribir simple y con buen ritmo. Eso es lo que se desprende de sus obras. Pareciera que esa parsimoniosidad tan propia de la cultura japonesa se reflejara a través de ellas, que son  sencillas y profundas al unísono. Y lo que sientes al leer su libro es a un Murakami desnudo por completo, contándonos su día a día en lo que es una de sus pasiones: las maratones.

Pero el libro no habla de preparación física, de alimentación adecuada o consejos para llevar a cabo una maratón o thriatlon, sino de sensaciones, de lo que significa para el autor estos deportes, que ha ligado tan íntimamente a la literatura, y de sus propios métodos de preparación, narrados no como un deportista asiduo a su actividad, sino como un literato que le gusta correr.

Por ejemplo, nos cuenta que cuando sale a correr, su música favorita son los neoyorquinos de Lovin Spoonful y, para ser más exactos, dos álbumes en concreto: Daydream y Hums of the Lovin’ Spoonful. Según el autor, «la escuches donde la escuches siempre es estupenda. No pretende mostrar más de sí que lo necesario».

Murakami también rescata la soledad como parte del gusto por esta actividad. Se reconoce como una persona solitaria, o en todo caso, como alguien que no se altera mucho si no tiene a nadie a su alrededor: «Soy de los que prefieren estar solo. O, para expresarlo con mayor precisión, yo soy de esos a los que nos les produce tanto sufrimiento el hecho de estar solos».

El libro, en ese sentido, nos descubre a un Murakami bastante íntimo, de la misma forma que desglosa su actividad creativa a través de «De qué hablo cuando hablo de escribir», que toma las formas de este pero para contarnos el proceso creativo literario y las visicitudes que envuelven a esta profesión.

Murakami nos deja en «De que hablo cuando hablo de correr», un testimonio cercano no del hecho de correr, sino de sí mismo.

El autor japonés nos deja en «De que hablo cuando hablo de correr», un testimonio cercano no del hecho de correr, sino de sí mismo. Y es tan personal ese modo de mostrarnos el disfrute que a él le produce esta pasión, que incita al lector a buscar su esfera propia y seguir sus pasos. O trotes, como diríamos.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Top