La lista de Schindler

En el celuloide o en el papel, la historia de los judíos de Schindler siempre me ha tocado el sentimiento. Creo que esta sensación es unánime, porque son pocos los que no se hayan conmovido viendo el horror de los campos de concentración, un hecho que muchos quisiéramos que haya sido solo una ficción de la vida real.

Pero existió. El libro es solamente un prurito en la tremenda enfermedad que azotó a la humanidad con la Alemania nazi, y no deja de escabullirnos el cuerpo. Es inevitable el recuento de imágenes en blanco y negro al leer sus páginas, mientras recordamos la versión fílmica, esa obra maestra de Spielberg. Pero, aún así, uno nunca pierde el hilo y no se sumerge en la búsqueda de momentos plasmados en la cinta, sino que se deja llevar a través de diversos capítulos descubriendo al empresario, que desafía el orden público para, nunca mejor dicho, dar vida.

…son pocos los que no se hayan conmovido viendo el horror de los campos de concentración, un hecho que muchos quisiéramos que haya sido solo una ficción de la vida real

Una de las cosas que más me gustó del libro es esa forma de concatenar que tiene los distintos capítulos con escenas que van apareciendo, como pincelazos exactos, a lo largo de la historia. La niña de rojo, por ejemplo, es una de ellas: en un primer momento la vemos escapando disimuladamente en medio de la barbarie, para luego hacer una pequeña aparición como víctima de la misma. Diversos personajes van entrando y saliendo a lo largo de la historia, como si fueran testigos que cuidan que el lector no deje de comparar y conmoverse a lo largo de todo el recorrido.

Algo que he echado en falta, es la presencia de un ritmo claro, de esa suerte de estribillo que uno siente cuando comienza a leer una obra. Creo que un párrafo, un pequeño escrito o incluso una oración debería tener un pequeño rasgo poético, un poco de música que provoque un sentir. Bajo esta premisa, el libro me ha parecido soso, sin, quitarle, por supuesto, el mérito de historia primordial.

Me es difícil decir cuál de las dos versiones es la mejor: he disfrutado de ambas y las sensaciones han sido infinitas, aunque debo confesar que la película resuena de forma distinta, un poco más fuerte, en el lado derecho. Son, ambas, un fin de semana bien aprovechado.

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